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jueves, 19 de mayo de 2011

Versos encadenados ( Enchained verses)

" El pájaro que está en la rama"

El pájaro canta en la rama,
en la rama que está el "nío",
en el "nío" 4 polluelos,
polluelos recíen "nacíos".
"Nacíos " con alas y cabeza,
cabeza de cuervo y alas de mirla,
mirla es la madre y cuervo el padre.


Sobre la playa , la piedra...
la piedra como la que tiene mi primo en la cabeza,
cabeza dura y muy cabezón,
cabezón que cobra un montón.
Montón de comida que ha sobrado
sobrado que no ha comido y ha cobrado.

Diego Rufo Pérez

" El pájaro que está en la rama"

El pájaro canta en la rama,
en la rama hay una golondrina,
una golondrina bonita y preciosa,
preciosa como una rosa.


La luna brilla en el agua,
en el agua están los pececillos,
los pececillos tan bonitos y tan chiquillos,
chiquillos los que están en la playa.

Iván Riolobos Simón

miércoles, 6 de abril de 2011

A Margarita Debayle ( Rubén Darío)


Margarita, está linda la mar
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.

Margarita , te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Los pollitos.

La poesía de esta semana es para nuestros pollitos , que nos tienen como locos!!

LOS POLLITOS

Son preciosos
mis pollitos
menuditos.
Son tan tiernos,
tan chiquitos,
tan sedosos,
tan finitos,
que en el mundo
no hay pollitos
tan bonitos.

Pían, corren,
hurgan, saltan,
buscan, chillan,
vienen, van,
se pelean
como locos
por un pedazo
de pan.

La señora
doña Clueca
los vigila
sin cesar.
Los defiende
de los gatos,
y los saca
a pasear.

Son tan tiernos,
tan chiquitos,
tan sedosos,
tan finitos,
que en el mundo
no hay pollitos
más graciosos
más bonitos
que mis pollos
menuditos.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El invierno...Ana María Romero Yebra

La poesía de esta semana está dedicada al invierno, del que ya nos quedan menos de dos semanas, pero del que ya estamos todos un poco cansados y deseando que llegue el buen tiempo os dejamos con esta poesía.


El invierno

Al invierno le gusta
pintar de blanco
los distintos colores
que tiene el campo.

Ponerse un buen abrigo
de terciopelo
con el musgo escarchado
que hay en el suelo.

Soplar sobre las hojas
que se han caído
para hacerse con ellas
un remolino.

Envolverse en la niebla
cada mañana
y retirar las nubes
por que el sol salga.

Regar con agua pura
prados y huertas
y bosques rumorosos
para que crezcan.

Y marcharse de pronto,
quiera o no quiera,
cuando llegue radiante,
la primavera.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Una cenicienta (sólo un poco) diferente según Roald Dahl.

LA CENICIENTA

"¡Si ya nos la sabemos de memoria!",

diréis. Y, sin embargo, de esta historia

tenéis una versión falsificada,

rosada, tonta, cursi, azucarada,

que alguien con la mollera un poco rancia

consideró mejor para la infancia...

El lío se organiza en el momento

en que las Hermanastras de este cuento

se marchan a Palacio y la pequeña

se queda en la bodega a partir leña.

Allí, entre los ratones llora y grita,

golpea la pared, se desgañita:

"¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!

¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!".

Y así hasta que por fin asoma el Hada

por el encierro en el que está su ahijada.

"¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?

¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida

te dan esas lechuzas?". "¡Frita estoy

porque ellas van al baile y yo no voy!".

La chica patalea furibunda:

"¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!

¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,

zapatos de charol, sortija, broche,

pendientes de coral, pantys de seda

y aromas de París para que pueda

enamorar al Príncipe en seguida

con mi belleza fina y distinguida!".

Y dicho y hecho, al punto Cenicienta,

en menos tiempo del que aquí se cuenta,

se personó en Palacio, en plena disco,

dejando a sus rivales hechas cisco.

Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles

tomándola en sus brazos varoniles

y ella se le abrazó con tal vigor

que allí perdió su Alteza su valor,

y mientras la miró no fue posible

que le dijera cosa inteligible.

Al dar las doce Ceny pensó: "Nena,

como no corras la hemos hecho buena",

y el Príncipe gritó: "¡No me abandones!",

mientras se le agarraba a los riñones,

y ella tirando y él hecho un pelmazo

hasta que el traje se hizo mil pedazos.

La pobre se escapó medio en camisa,

pero perdió un zapato con la prisa.

el Príncipe, embobado, lo tomó

y ante la Corte entera declaró:

"¡La dueña del pie que entre en el zapato

será mi dulce esposa, o yo me mato!".

Después, como era un poco despistado,

dejó en una bandeja el chanclo amado.

Una Hermanastra dijo: "¡Ésta es la mía!",

y, en vista de que nadie la veía,

pescó el zapato, lo tiró al retrete

y lo escamoteó en un periquete.

En su lugar, disimuladamente,

dejó su zapatilla maloliente.

En cuanto salió el Sol, salió su Alteza

por la ciudad con toda ligereza

en busca de la dueña de la prenda.

De casa en casa fue, de tienda en tienda,

e hicieron cola muchas damiselas

sin resultado. Aquella vil chinela,

incómoda, pestífera y chotuna,

no le sentaba bien a dama alguna.

Así hasta que fue el turno de la casa

de Cenicienta... "¡Pasa, Alteza, pasa!",

dijeron las perversas Hermanastras

y, tras guiñar un ojo a la Madrastra,

se puso la de más cara de cerdo

su propia zapatilla en el pie izquierdo.

El Príncipe dio un grito, horrorizado,

pero ella gritó más: "¡Ha entrado! ¡Ha entrado!

¡Seré tu dulce esposa!". "¡Un cuerno frito!".

"¡Has dado tu palabra. Principito,

precioso mío!". "¿Sí? -rugió su Alteza.

--¡Ordeno que le corten la cabeza!".

Se la cortaron de un único tajo

y el Príncipe se dijo: "Buen trabajo.

Así no está tan fea". De inmediato

gritó la otra Hermanastra: "¡Mi zapato!

¡Dejad que me lo pruebe!". "¡Prueba esto!",

bramó su Alteza Real con muy mal gesto

y, echando mano de su real espada,

la descocó de una estocada;

cayó la cabezota en la moqueta,

dio un par de botes y se quedó

quieta...

En la cocina Cenicienta estaba

quitándoles las vainas a unas habas

cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam-

del coco de su hermana en el zaguán,

así que se asomó desde la puerta

y preguntó: "¿Tan pronto y ya despierta?".

El Príncipe dio un salto: "¡Otro melón!",

y a Ceny le dio un vuelco el corazón.

"¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza!

con ese yo me juego la cabeza...

¡Pero si está completamente loco!".

Y cuando gritó el Príncipe: "¡Ese coco!

¡Cortádselo ahora mismo!", en la cocina

brilló la vara del Hada Madrina.

"¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,

que tus deseos corren de mi cuenta!".

"¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-,

no quiero ya ni príncipes ni nada

que pueda parecérseles! Ya he sido

Princesa por un día. Ahora te pido

quizá algo más difícil e infrecuente:

un compañero honrado y buena gente.

¿Podrás encontrar uno para mí,

Madrina amada? Yo lo quiero así...".

Y en menos tiempo del que aquí se cuenta

se descubrió de pronto Cenicienta

a salvo de su Príncipe y casada

con un señor que hacía mermelada.

Y, como fueron ambos muy felices,

nos dieron con el tarro en las narices.



miércoles, 23 de febrero de 2011

Una nueva sección:Una poesía semanal

Me encantan las poesías infantiles y me gustaría transmitiros ese mismo gusto a vosotros también , por eso... he decidido crear una nueva sección : Una poesía semanal!! Y para inaugurar este espacio , por supuesto, no podía empezar sino con una poesía de la gran Gloria Fuertes, una genial poetisa gallega que dedicó gran parte de su vida a escribir divertidas poesías para niños. Ésta que os dejo todavía permanece en mi memoria desde que era como vosotros e iba al cole.Espero que os guste.;D

DOÑA PITO PITURRA

Doña Pito Piturra
Tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
Muy elegantes.

Doña Pito Piturra
Tiene un sombrero,
Doña Pito Piturra
Con un plumero.

Doña Pito Piturra
Tiene un zapato,
Doña Pito Piturra
Le viene ancho.

Doña Pito Piturra
Tiene toquillas,
Doña Pito Piturra
Con tres polillas.

Doña Pito Piturra
Tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
Le están muy grandes.

Doña Pito Piturra
Tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
¡lo he dicho antes!